Al igual que en la política y en todas las situaciones que se presenta a nivel social, es de suma importancia al momento de establecer algún tipo de vínculos, bien sean de relaciones de trabajo o sentimentales, sobretodo si se trata de contraer matrimonio es acordar el régimen económico matrimonial que va a regir la vida económica de los cónyuges es decir, el de la sociedad de gananciales.

Cuando se presenta la inesperada llegada de la crisis matrimonial, y tras ello, la separación o el divorcio, es cuando nos encontramos con variadas situaciones al momento de liquidar el régimen económico matrimonial, que va a depender de cuál haya sido la opción que seleccionamos.

En el caso de la Sociedad de gananciales, esta estima que se hacen comunes para los cónyuges las ganancias o beneficios que se obtienen indistintamente por cualquiera de ellos, de manera que les serán atribuidos en igualdad de partes al momento de disolverse la misma.

Si lo seleccionado fue un Régimen de participación, en él se estipula que cada uno de los cónyuges adquiere el derecho de participar en las ganancias que son obtenidas por su consorte a través del tiempo en el que dicho régimen se encuentre vigente.

Al decidir que se hará una separación de bienes, entonces pertenecerán a cada uno de los cónyuge tanto los bienes que tuviese en el momento inicial del mismo, así como los que hayan sido adquiridos con posterioridad bajo cualquier título.

Posiblemente nos estemos preguntando ahora, lo que sucederá con el cónyuge que contrajo matrimonio bajo el régimen de separación de bienes, y si este solo se dedicó de manera exclusiva a atender a su familia y al hogar, mientras que el otro cónyuge, bien sea esposo o esposa, logró desarrollarse profesionalmente.

¿Cómo surge el derecho a recibir compensación?

El código civil siempre será explícito en ello, y este sostiene que: Los cónyuges de forma igualitaria contribuirán al sostenimiento de las cargas dentro del matrimonio. Si no se ha establecido un convenio, entonces lo harán de manera proporcional a sus respectivos recursos económicos. En el caso del trabajo realizado en la casa, se realizará un cálculo de pensión compensatoria de acuerdo a como si fuese una contribución a las cargas, lo que otorgará el derecho de obtener una compensación, donde será el juez quien lo señale a la extinción del régimen de separación.

Algunas conclusiones al respecto podrían ser:

  • El trabajo para la casa se computa como contribución a las cargas;
  • Se otorga el derecho a obtener una compensación;
  • Si no existe pacto, es el juez quien señalará la cuantía de la compensación.
  • Requisitos establecidos para la doctrina del Tribunal Supremo para su percepción.

Para lograr la obtención del derecho a una pensión compensatoria por haber trabajado para llevar la casa exclusivamente sin necesidad de que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge, se acude al siguiente contexto:

«El derecho a obtener la compensación por haber contribuido uno de los cónyuges a las cargas del matrimonio con trabajo doméstico en el régimen de separación de bienes requiere que habiéndose pactado este régimen, se haya contribuido a las cargas del matrimonio solo con el trabajo realizado para la casa. Se excluye, por tanto, que sea necesario para obtener la compensación que se haya producido un incremento patrimonial del otro cónyuge«.