Vivir en sociedad es solo una imposición de nuestra naturaleza humana, ya que sin la sociedad no se puede sobrevivir; y mucho menos se puede desarrollar nuestra persona. Dentro de los múltiples grupos que existen, se desarrollan la vida y las actividades de los hombres y ello se debe en gran manera a que pertenecemos a una familia, a una ciudad, a una provincia; pero además, concurrimos a la escuela, colegio o centro educacional; conformamos parte de determinados grupos como los deportivos, artísticos o cultural. O quizás realizamos otras actividades como ir de compra, realizar trámites bancarios con el Director La Caixa, encontrarnos en una cola abrumadora de tráfico, entre otros. 

  El hecho de permanecer y pertenecer a cada uno de estos grupos solo responde a la satisfacción de determinadas necesidades o también con el fin de desarrollar diversos aspectos de nuestra persona. Es así como encontramos grupos de trabajo, donde podemos aprender a manejar nuestras necesidades económicas; incrementar nuestro conocimiento con algún  grupo educacional, o quizás cubriendo nuestras necesidades de formación, entre otros.

Dentro de cada grupo se establece una jerarquía incluso hasta tácita, en donde existe quien manda, pero también quien obedece. Por ejemplo, en las familias quizás manda el padre; en la escuela el rector; en el club su presidente, y así. Quien se encuentra al frente se muestra como el responsable de un óptimo funcionamiento. Con lo cual, si un grupo no se encuentra bien conducido, entonces este no esta cumpliendo con sus finalidades. Es decir, que ningún grupo humano ha podido funcionar de buena manera si no ha sido conducido con verdadera capacidad.

Pero no podemos dejar de un lado, que también  existe otro grupo humano, mucho mayor y que además es universal: se trata de la sociedad. Una sociedad global en donde todos los otros grupos se ordenan, integran y jerarquizan. En este grupo tienden a compaginarse aspectos como los intereses y las necesidades de todos, y que de manera generalizada se conoce como sociedad política. 

En cuanto a las otras sociedades menores sumadas a todas las actividades tanto educacionales, económicas, administrativas, asistenciales, y recreativas, pueden ser coordinadas en  tal sociedad y por ende le están sujetas. De su trabajo en conjunto solo debería dar como resultado para todos la seguridad y la justicia, es decir, la satisfacción de todas sus necesidades aunado al desarrollo de sus personas. Bajo todas esta premisas se encuentra lo que los filósofos clásicos solían llamar Sociedad Perfecta.

La sociedad política cuenta con determinadas leyes que regulan la convivencia de sus ciudadanos y que sus gobernantes se encuentran en la obligación de administrar y conducir. Si estos gobernantes no se encuentran aptos y además son honrados, se suelen  multiplicar las injusticias, se incrementan las necesidades de muchos ya que quedan sin ser cubiertas, y en consecuencia, se multiplican las tensiones sociales.

Pero es que dicho concepto de sociedad política perfecta solo se comporta como relativo, además se encuentra condicionado por medio de la historia y en diversos sitios del mundo, de acuerdo al nivel cultural de los grupos humanos.